domingo, 14 de junio de 2015

Dónde nace un proyecto. La idea.

Nunca les pasó, estar reunidos con amigos y empezar a proponer ideas sin ningún tipo de intención de pensarlas en serio y mucho menos concretarlas?
Seguro que sí!
Lo cierto es que en esas charlas surgen ideas totalmente delirantes y otras, que no lo son para nada.
Yo he escuchado desde poner un bar sólo para perros hasta formar un grupo de covers de openings de telenovelas argentinas. Esos brainstorming no intencionados son un buen momento para prestar atención y pescar algunas ideas.

Cuando estamos relajados o realizando alguna tarea mecánica, que no implique un esfuerzo mental, nuestro pensamiento consciente cesa y sale a flote nuestro inconsciente, en forma de recuerdos del pasado o ideas que estuvieron dando vueltas durante el día, mes o año. A mi me sucede, y es muy común, cuando estoy por dormirme o cuando estoy despertándome. A este momento, entre la vigilia y el sueño, se lo llama Hipnagogia.

Por eso los reconocemos como momentos muy creativos y hay que aprovecharlos.

No quiero decir que las ideas que surgen de estos ejemplos sean las que debamos llevar a cabo literalmente. Sino, que hay que estar atentos a ellas, y registrarlas siempre que se pueda, para mantenernos predispuestos a la creatividad.

La elección de la idea no es algo al azar, viene directamente del deseo de concretarla, lo cual, para mi, es el resultado natural de encontrarse abierto a que este llegue.
Si tomáramos una idea al azar y quisiéramos convertirla en proyecto caprichosamente, seguramente fracase. Porque es real que para tener éxito uno debe comprometerse y, para eso, debe desearlo.

Es probable que aquella idea que va a ser la troncal de nuestro proyecto sea aquella que se repite constantemente en nuestros pensamientos. Algunos podrán decir que el universo les manda señales, otro que es el destino y otros que, nuestra mente se las arregla para traer esa idea a flote siempre que puede.

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